martes, 22 de febrero de 2011

MUSEOS/ Viajar en un caracol

View of Solomon R. Guggenheim Museum exterior
Mudo. Así queda el visitante antes, durante y después de visitar el Guggenheim
Uno de los planes más espectaculares que hay para hacer en Nueva York es visitar el Museo Guggenheim, diseñado por el famoso arquitecto Frank Lloyd Wright. No sólo tiene obras de arte emocionantes, como la hermosísima María Teresa de Pablo Picasso –mi preferida del Museo, se llama Mujer con cabello rubio-, sino que el edificio es emocionante en si mismo. La fachada, a la que los expertos le dicen zigurat invertido, lo deja a uno sin aliento. Llegar a la Quinta Avenida, entre las calles 88 y 89 y mirar a la izquierda el Central Park y a la derecha el Guggenheim es uno de esos momentos cinematográficos en los que por pocos segundos lo dejan a uno estar en la película.
El segundo gran instante de este paseo es la entrada al edificio. Mirar el zigurat desde adentro abajo hacia la cúpula es increíble y todo el mundo toma su foto con gran felicidad. Me gusta el hecho de que el sistema de audio lo recibe uno gratis con la compra de la entrada. Este sistema es clave para entender las obras y su dimensión histórica y artística.
Cuando uno cree que el edificio ya lo sorprendió bastante y que ahora sí empezará la experiencia clásica del museo, Wright tiene preparado algo más. Su Guggenheim se recorre como un espiral hacia la cima y no hay salas. Las obras están colgadas en las paredes y hacen parte del recorrido. De cuando en cuando es bueno parar y mirar hacia abajo, para tener la vista complementaria de la foto de la entrada. Sólo vista porque no dejan tomar fotos estando en los corredores interiores. Pero no hay problema, el mejor álbum es la memoria y este recorrido es único, maravilloso e inolvidable.
Tip: ir temprano, hacer el recorrido y terminar con una visita al Gift Shop. Tienen elementos decorativos para la casa muy lindos y de muy buen precio. El almuerzo tiene que ser en The Wright, el restaurante del Museo. Mi recomendado: Pizzetta artesanal de jamón serrano.

martes, 8 de febrero de 2011

COMPRAS/ 5 pastillas contra la demencia

Las tiendas de Broadway, como Brooklyn Industries, tienen ropa linda y de muy buen precio.

Yo no se si todavía exista pero cuando era chiquita había un mito que decía que si uno tomaba tiamina unos días antes de un paseo no lo picaban los mosquitos.

Para venir a Nueva York no hay que tomar tiamina pero sí hay que hacer un proceso físico y mental para protegerse de una plaga tenaz: las compras.

A todos nos gustan, en esta ciudad son maravillosas y es imposible no hacerlas pero créanme, he visto a los más organizados, a los más racionales, a los más controlados, perder la cabeza y comprar más. De lo que necesitan, de lo que pueden llevar en el avión y de lo que el duende protector de la tarjeta de crédito habría recomendado.

Aquí, 5 pastillas de tiamina para las compras en Nueva York. Importante: tomarlas antes del viaje, no durante, porque sería demasiado tarde.

1. Presupuesto. Mi papá me enseñó que, a menos de que sea para comprar una casa, uno debe tratar de no adquirir deudas, más aún si vienen de gastos suntuosos que no aportan al capital. Antes de venir a La Ciudad define cuanto vas a gastar diariamente en alojamiento, alimentación y entretenimiento. Luego, cuanto vas a gastar en compras. Haz un presupuesto amplio, vale la pena invertir en ropa por ejemplo pues con lo que compras 1 blusa en tu país aquí compras 3 y hasta 4. Piensa cuanto te gastarías en ropa en un año y tráelo, con el compromiso de hacerlo rendir en tu viaje. Verás que se justifica y que el ahorro es muy interesante.

2. La tarjeta en la cajilla. A todos los viajes hay que llevar una tarjeta de crédito internacional. La necesitas en el hotel, te puede ayudar en una emergencia, muchas cuentan con beneficios de seguro médico. No la uses para hacer compras, aún cuando el cambio del dólar no sea significativo. Si sales con la tarjeta de crédito y no la dejas en la cajilla de seguridad te tragan los mosquitos del crédito.

3. Lista en mano. En Nueva York hay de todo, literalmente de todo. Te recomiendo hacer una lista de lo que quieres comprar para ti y de los regalos, así no sucumbes en tantas tentaciones y te aseguras de buscar lo que realmente necesitas. Obviamente harás excepciones, es lo rico de los antojos, pero no terminas como un loco corriendo por las calles de la ciudad con bolsas de cosas que no querías ni necesitabas ni tenías con qué pagar.

4. Zonas. De acuerdo con la lista define las zonas de compras. Si no sabes exactamente a donde ir podrías pasarte todas las vacaciones de almacén en almacén. Si quieres ropa puedes ir a la gran vía Broadway, cerca del barrio Soho, y a la Calle 34. Allí están las tiendas de marcas más conocidas y que mejor se adaptan al presupuesto: Gap, Old Navy, Loft, American Eagle Outfitters, Forever 21. También es interesante ir a conocer TJ Maxx y Century 21, que son outlets de marcas famosas. Estos se justifican sólo si quieres invertir en un vestido, un abrigo, una cartera. Si vas a hacer compras especializadas como un computador, puedes hacerlo por internet y pedir que te llegue al hotel. Ahorras tiempo y es una opción muy cómoda.

5. Balanza. A medida que compras empaca en las maletas y ve haciendo control de peso. Chequea antes del viaje las condiciones de equipaje de tu aerolínea. Si empacas con tiempo, las cosas se van compactando y ocupan menos espacio, además no pierdes la proporción. No hay nada peor que darse cuenta la noche antes de regresar de que compraste el doble de lo que podías.